Se levanta, va por un café. Próximo un cigarrillo. Mientras despierta a la rutina de un nuevo día, e intenta servir el café en su taza, cierra sus ojos y se imagina justamente parada frente a un árbol. Desierto un bosque y ella parada al lado, paralela a un árbol. Alto, viejo, marrón y verde. La corteza rugosa. Unos 30cm de distancia. Es poco. ¿Es mucho? Cierra sus ojos al lado del árbol y respira toda su naturaleza, todos sus olores, toda su tierra. "Puedo ser árbol". Así, luego de un respiro profundo, puro y pacificante, de a poco abre sus párpados, lista para una nueva mañana. Ya el día es otro.
12/06/09
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